Una web corporativa está pensada para informar: quién eres, qué haces y cómo contactar contigo. Es ideal para empresas que quieren presencia online clara y profesional.
Una aplicación web, en cambio, permite interactuar con datos y usuarios: paneles de control, gestión de clientes, reservas, pedidos o automatizaciones. Es una herramienta interna o para clientes que necesitan funcionalidades avanzadas.
Elegir entre una web o una aplicación web depende de las necesidades reales del negocio. En muchos casos, ambas se complementan.
